Devocional de hoySALIENDO DEL DESÁNIMO Y LA DEPRESIÓN
“Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.”
— Jeremías 29:11
“Entonces Jezabel envió un mensajero a Elías para decirle: «¡Que los dioses me castiguen sin piedad si mañana a esta hora no te he quitado la vida como tú se la quitaste a ellos!».
Elías se asustó y huyó para ponerse a salvo. Cuando llegó a Berseba de Judá, dejó allí a su criado y caminó todo un día por el desierto. Llegó adonde había un arbusto de retama y se sentó a su sombra con ganas de morirse. «¡Estoy harto, SEÑOR! —protestó—. Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados».
Luego se acostó debajo del arbusto y se quedó dormido. De repente, un ángel lo tocó y le dijo: «Levántate y come».
Elías miró a su alrededor y vio a su cabecera un panecillo cocido sobre brasas y un jarro de agua. Comió, bebió y volvió a acostarse.
El ángel del SEÑOR regresó y, tocándolo, le dijo: «Levántate y come, porque te espera un largo viaje».
Elías se levantó, comió y bebió. Una vez fortalecido por aquella comida, viajó cuarenta días y cuarenta noches hasta que llegó a Horeb, el monte de Dios.
Allí pasó la noche en una cueva…” 1 Reyes 19:2-9 NVI.
Para tener un encuentro con Dios sin estorbo alguno, es necesario que nuestras emociones estén sanas. El desánimo y la depresión no nos permiten ver a las personas y los sucesos de una manera correcta. Es más, distorsionan nuestros pensamientos y obstaculizan la vida de comunión con Dios.
En el caso de hoy, Elías estaba tan desanimado y deprimido que ya no quería vivir. Le pidió a Dios quitarle la vida. Él se encontraba harto y con ganas de morirse. Este estado emocional sería un estorbo para la comunión con Dios y el avivamiento de Elías. Por eso Dios primero PREPARA el corazón del profeta para llevarlo a un encuentro con Él (COMUNIÓN) y a su siguiente misión espiritual (AVIVAMIENTO).
Dios le permitió a Elías primero descansar y comer para luego encontrarse con Él. En otras palabras, el Señor deseaba un corazón listo, dispuesto a tener una cita divina.
Algo parecido sucedió cuando Moisés tuvo una aproximación a Dios:
“Cuando el SEÑOR vio que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: —¡Moisés, Moisés! —Aquí estoy —respondió.
—No te acerques más —le dijo Dios—. Quítate las sandalias, porque estás pisando tierra santa” Éxodo 3:4-5 NVI.
La orden de Dios de quitarse las sandalias es una orden de preparación, de temor, de reverencia y de no ingresar con los calzados sucios a Su presencia.
Lo mejor de estas historias es ver a Dios tomar la iniciativa al quitar todo lo que estorbaba la comunión con Él y el avivamiento.
“El SEÑOR le ordenó: —Sal y preséntate ante mí en la montaña, porque estoy a punto de pasar por allí.
Mientras estaba allí, el SEÑOR pasó y vino un viento recio, tan violento que partió las montañas y destrozó las rocas, pero el SEÑOR no estaba en el viento. Después del viento hubo un terremoto, pero el SEÑOR tampoco estaba en el terremoto.
Tras el terremoto vino un fuego, pero el SEÑOR tampoco estaba en el fuego. Y después del fuego vino un suave murmullo.
Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto y, saliendo, se puso a la entrada de la cueva. Entonces oyó una voz que le dijo: —¿Qué haces aquí, Elías?
Él respondió: —Me consume mi amor por ti, SEÑOR Dios de los Ejércitos. Los israelitas han rechazado tu pacto, han derribado tus altares y a tus profetas los han matado a filo de espada. Yo soy el único que ha quedado con vida, ¡y ahora quieren matarme a mí también!
El SEÑOR le dijo: —Regresa por el mismo camino y ve al desierto de Damasco. Cuando llegues allá, unge a Jazael como rey de Aram y a Jehú, hijo de Nimsi, como rey de Israel; unge también a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, para que te suceda como profeta” 1 Reyes 19:11-16 NVI.
Una vez Elías estuvo en condiciones para la reunión, Dios se encontró con él (COMUNIÓN) y también le dio su siguiente tarea espiritual (AVIVAMIENTO).
Hoy Dios quiere quitar todo lo que interfiere su voz para que lo escuches, tengas comunión con Él y una vida de avivamiento.
Dios desea sacarte de la cueva del desánimo y la depresión. ¿Por qué? Porque no te permiten ver bien, no te dejan oír al Señor ni tener reuniones especiales con Él. En síntesis, no puedes experimentar la vida de avivamiento que Él tiene para ti.
Deja que, por medio de este ayuno, en un encuentro con Dios, Él te pida quitarte las sandalias (desánimo y depresión), hacer a un lado los pensamientos negativos, las malas actitudes, la falta de fe, el cansancio… Acepta que Él renueve tus fuerzas porque “te espera un largo viaje”.
Aún hay vida por delante para ti, propósitos específicos y mucho por conocer mientras tienes comunión con Dios y avivamiento.
“Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” Jeremías 29:11 NVI.