Devocional de hoySANANDO TODO LO NEGATIVO EN MÍ (PARTE 2)
“Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: «¡Abba! ¡Padre!».”
— Romanos 8:15
En el último devocional aprendimos que lo negativo proviene del ayer y que, para resolverlo, necesitamos un enfoque sabio que comienza sanando la historia personal negativa y sus raíces. Además, revisamos algunas maneras frecuentes de engañarnos a nosotros mismos. Hoy profundizaremos en el tema de enfrentar y resolver los miedos. Comenzaremos poniendo en evidencia al temor. Él es un enemigo que -muchas veces- nos mueve de nuestra posición porque nos engaña. Ahora, hay dos tipos de temor. El normal, que es un mecanismo saludable y nos permite protegernos. Y también está el temor anormal, que se caracteriza por presentar un patrón de pensamientos enfermizos, es desintegrador y destructivo. Aunque tal vez muchos no lo notaron, la raíz principal del temor es la pérdida del control. Lo cierto es que varios temores son enemigos de la personalidad, dan origen a otras emociones negativas y pueden llegar a traspasarse y a heredarse. Es interesante observar que -por lo general- el temor y la preocupación van juntos. Por otro lado, el temor hace que nos enfoquemos en nosotros y eso trae varias pérdidas. El temor tiene 3 partes: 1. Restos del pasado. 2. Falta de certeza en el presente. 3. Valoración negativa del futuro. Los temores más comunes son los que tienen que ver con las relaciones: Fracaso, rechazo, vergüenza, etc. ¿Cómo se vence cualquier temor? Se vence con fe y acción. Y es que el temor y la fe son espirituales. Al respecto, ¿qué dice Dios? “Pues ustedes no han recibido un espíritu que los esclavice nuevamente al miedo, sino que han recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” Romanos 8:15 RVC. Según este versículo hay dos espíritus contrapuestos: El de esclavitud (que dirige al temor) y el de adopción (que nos da seguridad de que somos hijos Dios). “Pues Dios no nos ha dado un espíritu de timidez (temor), sino de poder, de amor y de dominio propio” 2 Timoteo 1:7 NVI. Una vez más: El temor se vence con fe, como actitud mental dominante. Y es que necesitamos inducir ideas, conceptos y palabras de fe en la mente. Así mismo se lo derrota con intrepidez de pensamiento y acción. Puntualizando: El temor nace de situaciones sobre las que no tenemos control o de la autosuficiencia (“Depende de mí”) o del amor al Yo (“¿Qué me sucederá?”). ¿Qué es el temor? El temor es lo opuesto a la fe y a la confianza. Nos hace ver gigantes que no podemos vencer. Es un yugo, una emoción negativa que no nace del espíritu, sino que refleja la mente puesta en la carne. En realidad, es una herramienta del diablo para intimidarnos y mantenernos en esclavitud. 1 Por lo general, el temor nos hace huir, evadir o paralizarnos y nos lleva a ignorar las preciosas promesas de Dios. Ser gobernado por el temor es pecado porque el mismo no tiene nada que ver con la naturaleza que el Señor nos dio. “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme? Aunque un ejército acampe contra mí, No temerá mi corazón; Aunque contra mí se levante guerra, Yo estaré confiado” Salmo 27:1, 3 RV60. “Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré tus heridas, dice Jehová…” Jeremías 30:17 RV60. “He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad” Jeremías 33:6 RV60.