Devocional de hoyEN EL LADO OPUESTO
“»Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,”
— Mateo 5:23
Pensamiento del día:
“El perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces be ndito; bendice al que lo da y al que lo recibe.
William Shakespeare
Perdonar a alguien ya es difícil. ¿Y pedir perdón?
Reconocer que hemos cometido una falta o herido a alguien tampoco es sencillo. Como “pedir perdón” es una norma de buenos modales y costumbres que se nos enseña para vivir en sociedad, así como el uso correcto de los cubiertos en la mesa, crecemos tomando muy a la ligera esta idea.
Frases trilladas como: “Disculpá,” ”I´m sorry” “Perdoname” son repetidas sin mucha conciencia de arrepentimiento ni valoración de los daños, sólo para calmar la conciencia o quedar bien. En esa dinámica cotidiana incluso acomodamos nuestro comportamiento simpáticamente: “más vale pedir perdón que permiso” y nos predisponemos a hacer lo que queremos porque tenemos una opción posterior de pedir perdón.
Pedir perdón es parte fundamental de la salud emocional personal y relacional. Y debemos reconocer que así como nos es fácil adoptar el papel de “víctimas” frente a la ofensa de otros, nos es difícil aceptar el papel de “responsables” por algunas relaciones rotas.
En ocasiones, como el comportamiento y faltas del otro (a) son más groseros o visibles, aprovechamos de escudarnos en eso para quedar libres de toda responsabilidad, y no nos hacemos cargo de nuestra parte, de nuestra conducta, negligencias, emociones o actitudes.
Si revertimos el orden, y en toda situación empezamos con nosotros mismos, dándonos el permiso de revisar primero nuestro corazón, intenciones ocultas y actitudes enmascaradas, ganaríamos mucho de salud mental.
Si reconocemos cuáles son las palabras y conductas nuestras que hieren u ofenden a otros, podríamos valientemente dar el paso de pedir perdón a pesar de que nuestras faltas sean mínimas en relación a las del otro.
¡Cuánta libertad interior ganaríamos! ¡Cómo liberaríamos el camino para la restauración de nuestro corazón y el de los demás!
Qué dice Dios sobre esto:
1.Es importante de que si alguien tiene algo en contra nuestro (está enojado u ofendido) hagamos lo posible por pedir perdón y resolver ese asunto "Por lo tanto, si estás presentando tu ofrenda en el altar y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí delante del altar. Ve primero y reconcíliate con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda. (Mateo 5:23-24)
2.Aceptar lo que no está bien en nuestros corazones nos librará de muchos males “Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón.” (Proverbios 28:13)