Devocional de hoyEL REBROTE DEL PECADO (PARTE 1)
“»El discípulo no es superior a su maestro ni el siervo superior a su amo.”
— Mateo 10:24
“Un discípulo no está por encima del maestro, ni un siervo por encima de su señor” Mateo 10:24 LBLA.
Mi criterio y razonamiento, no debería estar por encima del de mi Maestro.
Mis deseos, anhelos, placeres, necesidades y urgencias no deberían estar por encima de mi Maestro.
Jamás debería poner por debajo a mi Maestro.
No puedo ni debo ponerlo en segundo lugar. ¡Eso es inaceptable en el protocolo de Dios!
Mi llamado es a exaltarlo y no a elevarme sobre mi Maestro.
Cuando mis prioridades terrenales están por encima de Él, daño mi vida de consagración y adoración.
¿CUÁNDO HAY REBROTE DEL PECADO?
Hay rebrote del pecado cuando:
• No recogemos con Él y, en su lugar, desparramamos (Mateo 12:30).
• No hubo arrepentimiento y confesión total y sincera, sino parcial (2 Corintios 7:10).
• Descuidas tu vida espiritual en el día a día y crece la carne (Efesios 2:3).
• La concupiscencia no se cortó en su fase inicial (Santiago 1:14-15).
• No nos convertimos de nuestros malos caminos, de los malos hábitos (Romanos 8:13).
• Sólo se trataron los efectos del pecado y no sus raíces... Estas quedan ocultas para el rebrote (Marcos 7:21-23).
• Hay exceso de autoconfianza por la sanidad y la recuperación. Y se abusa de los peligros (1 Corintios 10:12).
• Cuando me salgo del Espíritu y me voy a la carne, es decir cuando estoy en mí y no en Cristo:
CUANDO ESTOY EN MÍ… CUANDO ESTOY EN JESÚS…
Cuando estoy en mí, decaigo ante dificultades.
Cuando estoy en Cristo, me fortalece en adversidades.
Cuando estoy en mí, me irrito fácil y perjudico.
Cuando estoy en Jesús, mi paciencia crece y beneficia.
Cuando estoy en mí, temores afloran.
Cuando estoy en Él, mi fe se desarrolla.
Cuando estoy en mí, la incertidumbre crece.
Cuando estoy en Cristo, la certeza me impulsa.
Cuando estoy en mí, me pongo agresivo.
Cuando estoy en Jesús, me pone humilde.
Cuando estoy en mí, fluyen mis errores.
Cuando estoy en Él, fluye la perfección de Dios.
Cuando estoy en mí, sólo pienso en mí y mis urgencias.
Cuando estoy en Él, veo ovejas sin pastor.
Cuando estoy en mí, me torno negativo.
Cuando estoy en Jesús, soy positivo.
Cuando estoy en mí, quiero agradar a todos.
Cuando estoy en Jesús, quiero agradar sólo a mi Dios.
Cuando estoy en mí, me torno impulsivo.
Cuando estoy en Él, me hace reflexivo y proactivo.
Cuando estoy en mí, mi egoísmo hiere y ahuyenta.
Cuando estoy en Cristo, me convierte en factor de unidad.
Cuando estoy en mí, soy insensible y torpe.
Cuando estoy en Jesús, me pongo en los zapatos de otros.
Cuando estoy en mí, soy un peligro andando.
Cuando estoy en Cristo, soy bendición para otros.
Cuando estoy en mí, obstruyo la agenda de Dios.
Cuando estoy en Jesús, permito a Dios fluir en su agenda.
Cuando estoy en mí, mis decisiones maltratan.
Cuando estoy en Cristo, mis decisiones bendicen.
Por eso, mi mayor desafío diario es ESTAR EN CRISTO. ¡PERMANECER EN ÉL!
UNA ENSEÑANZA FINAL
“Cuando un espíritu maligno sale de una persona, va por lugares áridos, buscando descanso sin encontrarlo.
Entonces dice: 'Volveré a la casa de donde salí.' Cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada.
Luego va y trae a otros siete espíritus más malvados que él, y entran a vivir allí. Así que el estado final de aquella persona resulta peor que el inicial. Así le pasará también a esta generación malvada” Mateo 12:43-45 NVI.
Hay rebrote del pecado cuando:
• Se descuida la obra de Dios en uno.
• La casa está vacía.
• No está llena de Dios u ocupada en sus asuntos.
¿QUÉ HACER PARA QUE NO HAYA REBROTE DEL PECADO?
1. Humillación permanente ante Dios.
Basada en arrepentimiento genuino y total, que corte de raíz todo pecado. Ejemplo: Salmo 51. Y aquí vale la pena anotar la siguiente advertencia: Hay casos que se cortó de raíz el pecado por años, pero el descuido, la negligencia y la desobediencia abrieron puertas a la vida vieja, que puede volver con más fuerza, porque se le otorgó “derecho legal” a los enemigos.
2. Evitar todo lo que nos puede llevar a caer en pecado.
Esto implica:
- No volver a círculos de amigos donde la tentación es muy fuerte.
- No asistir a lugares donde se exalta la vida carnal.
- No mantener ni reiniciar amistad con las personas que caíste en pecado.
3. Estar atentos y orar.
“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” Mateo 26:41 RV60.
“No se duerman; oren para que puedan resistir la prueba que se acerca. Ustedes están dispuestos a hacer lo bueno, pero no pueden hacerlo con sus propias fuerzas” (TLA).
4. Aplicar las 3 “R”: Resistir, rechazar y reprender.
“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros” Santiago 4:7 RV60.
“Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo” 1 Pedro 5:9 RV60.
“Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas” Efesios 5:11 RV60.
5. Realizar tres acciones espirituales diarias:
a. Muerte diaria del Yo carnal (Gálatas 2:20). b. Despojarse de la vida vieja y vestirse de la naturaleza nueva (Efesios 4:22-24). c. Hacer morir las obras de la carne por el Espíritu (Romanos 8:13).