Devocional de hoySANIDAD DEL SER Y EL HACER (PARTE 2)
“El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia.”
— Juan 10:10
Para entender cómo se endurece el corazón, observemos lo que -probablemente- sucede cuando llega la ofensa a la vida de un cristiano. • Él/ella piensa negativamente y ve a su ofensor con ojos adversos. Esta es una señal clara de que su naturaleza carnal está dominando su corazón. • Él/ella reacciona mal. Lo que sucede es que está centrado/a en la ofensa y en el ofensor y no en los propósitos que Dios tiene. El asunto clave aquí es tener una visión espiritual de lo que sucede: ¿Qué es lo que los enemigos están articulando? ¿Qué quieren lograr? ¿Cuál es el propósito de Dios? Recordemos las palabras de Jesús: “El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” Juan 10:10 RV60. Y no olvidemos que los enemigos anhelan que volvamos a la vida vieja. • Él/ella habla mal. Empieza a ver todo lo negativo en el ofensor y le cuenta a otras personas lo que ocurrió, dando así rienda suelta a su carne. • Él/ella actúa mal. Todo comenzó con una valoración errada de lo acontecido y eso lo/a lleva a tomar malas decisiones. Como su corazón no está sano puede optar por alejarse, enfriarse espiritualmente o aislarse. En resumen, un corazón duro está bloqueado, cerrado a la luz, cautivo en prisión. Al respecto la Palabra del Señor nos exhorta: “Hermanos, cuiden de que no haya entre ustedes ningún corazón pecaminoso e incrédulo, que los lleve a apartarse del Dios vivo. Más bien, anímense unos a otros día tras día, mientras se diga «Hoy», para que el engaño del pecado no endurezca a nadie” Hebreos 3:12-13 RVC. Es que el corazón endurecido no puede percibir, sentir ni discernir correctamente. Por esa razón, ¿qué quiere Dios hacer con ese corazón? Circuncidarlo, es decir quitarle la carne que tiene. “Así que circunciden el prepucio de su corazón, y no sigan siendo obstinados” Deuteronomio 10:16 RVC. “Circunciden su corazón quitándose sus actitudes paganas y dejen de ser tercos” (PDT). “Así que cambia la actitud de tu corazón y deja de ser terco” (NTV). ¿Qué es la circuncisión del corazón? Es remover la carne, es cortar aquello que lo endureció. Ser circuncidado espiritualmente equivale a despojarse de la carne, del ego y del viejo hombre. Reiterando: Circuncidar el corazón es atar a la carne con sus pasiones y también atar a los proyectos de la mente, para crecer en el espíritu. Cuando la carne muere, la persona deja de ser ella misma y puede llegar a ser lo que Dios quiere. 1 En síntesis, la circuncisión del corazón es vencer nuestra manera carnal de pensar, en el poder del Espíritu Santo. ¿Y para qué circuncidar nuestro corazón? Para: • Recuperar el buen ánimo. • Recuperar dones y virtudes. Muchas veces el cambio se da sólo cuando el corazón es circuncidado. Entonces: 1. Soy más sensible a la presencia de Dios. 2. Soy habilitado/a para recibir de Dios. 3. La vida de Cristo se manifiesta en mí y a través de mí. Por eso necesitamos un nuevo corazón que camine enfocado en Dios: “Les daré un corazón nuevo, y pondré en ustedes un espíritu nuevo; les quitaré el corazón de piedra que ahora tienen, y les daré un corazón sensible” Ezequiel 36:26 RVC. El nuevo corazón nos servirá para enfrentar un nuevo escenario o tiempo y para experimentar renovación en la vida personal, matrimonial, familiar, laboral y espiritual. ESTAMOS BAJO EL RÉGIMEN DEL ESPÍRITU SANTO “Así también ustedes, hermanos míos, por medio del cuerpo de Cristo han muerto a la ley, para pertenecer a otro, al que resucitó de los muertos, a fin de que demos fruto para Dios. Porque mientras vivíamos en la carne, las pasiones pecaminosas estimuladas por la ley actuaban en nuestros miembros y producían frutos que llevan a la muerte. Pero ahora que hemos muerto a su dominio, estamos libres de la ley, y de ese modo podemos servir en la vida nueva del Espíritu y no bajo el viejo régimen de la letra” Romanos 7:4-6 RVC. Gracias a Jesús hoy nos encontramos viviendo en el poder del Espíritu. Por lo tanto: • Estamos bajo la gracia. • Caminamos por fe. • Esperamos la iniciativa de Dios. • Esperamos el Kairos de Dios. • Necesitamos una mente sobrenatural. • Nos gobierna el Espíritu Santo.