Devocional de hoySANIDAD DE TODA CEGUERA ESPIRITUAL (2)
“Entonces los filisteos lo capturaron, le arrancaron los ojos y lo llevaron a Gaza. Lo sujetaron con cadenas de bronce y lo pusieron a moler en la cárcel.”
— Jueces 16:21
En el anterior devocional vimos la importancia de orar para que Dios abra nuestros ojos espirituales y nos lleve a un mayor entendimiento de Su ser, de Su voluntad y de nuestro llamado como hijos suyos. Ahora veremos -puntualmente- qué produce ceguera espiritual en nuestras vidas:
1. La desobediencia:
“Entonces los filisteos lo capturaron, le arrancaron los ojos y lo llevaron a Gaza. Lo sujetaron con cadenas de bronce y lo pusieron a moler en la cárcel” Jueces 16:21 NVI.
La desobediencia trae consecuencias y una de ellas es la ceguera espiritual. Ya no vemos que nuestras acciones no agradan a Dios, nos dejamos llevar por los deseos que tenemos y somos gobernados por la carne (la vieja naturaleza).
2. El orgullo:
“Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas” Apocalipsis 3:17-18 RV60.
El orgullo no nos deja ver nuestra condición, nos autoengaña haciéndonos creer que estamos bien cuando en realidad estamos mal. Así no permite que lleguemos al arrepentimiento y que seamos sanados.
“Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido” Romanos 1:21 RV60.
El orgullo no nos deja glorificar a Dios, oscurece nuestro entendimiento y llena de tinieblas el corazón.
3. El ojo enfermo:
“»Tu ojo es como una lámpara que da luz a tu cuerpo. Cuando tu ojo está sano, todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando tu ojo está enfermo, todo tu cuerpo está lleno de oscuridad. Y si la luz que crees tener en realidad es oscuridad, ¡qué densa es esa oscuridad!” Mateo 6:22-23 NTV.
El ojo enfermo pone su mirada, su confianza, en las riquezas terrenales. En cambio, el ojo sano pone su enfoque en las riquezas celestiales y eternas.
El ojo enfermo no tiene convicción de pecado, llama a la oscuridad luz. O como dice Isaías 5:20 NVI “¡Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo!”.
4. La dureza del corazón:
En personas con un corazón duro, se cumple la profecía de Isaías: “Por mucho que oigan, no entenderán; por mucho que vean, no comprenderán.
Porque el corazón de este pueblo se ha vuelto insensible; se les han tapado los oídos y se les han cerrado los ojos. De lo contrario, verían con los ojos, oirían con los oídos, entenderían con el corazón, se arrepentirían y yo los sanaría” Mateo 13:14-15 NVI.
Este versículo nos muestra que, por la dureza del corazón del ser humano, sus ojos espirituales son cerrados. Eso les impide ver y comprender el mensaje de Dios. Además, no permite que conozcan y crean la verdad de Su Palabra.