Devocional de hoyMI CASA SANA Y LIBRE DEL ORGULLO
“Los ojos altivos, el corazón orgulloso y la luz de los malvados son pecado.”
— Proverbios 21:4
“Altivez de ojos, y orgullo de corazón,
Y pensamiento de impíos, son pecado” Proverbios 21:4 RV60.
El orgullo es “obra de la carne”, es decir de la naturaleza pecaminosa, y quiere enraizarse en nuestra personalidad, temperamento, carácter y cultura.
La naturaleza pecaminosa está en nosotros y produce conductas carnales que -a la larga- se convierten en hábitos carnales, los mismos que dañan y despersonalizan nuestra espiritualidad y comunión con Dios.
En definitiva, este hecho subliminal o inconsciente nos afecta. Sabemos que, si no se trata oportuna y debidamente una enfermedad, la salud empeora y esa persona puede morirse. De igual manera, si no rendimos a los pies de Jesús el orgullo y sus formas, nos estancamos o decrecemos espiritualmente cada día.
El orgullo produce terquedad, altivez y soberbia, hasta convertirse en un patrón de conducta carnal porque no aprendimos a DES-CARNALIZARNOS a diario en humillación delante de la presencia de Dios.
Si se lo permites, el orgullo trabaja tu SER y tu HACER hasta convertirte en un cristiano insolente y arrogante que ofende a Dios y al prójimo muchas veces y sin darse cuenta. Jesús te dice: “…Aprendan de mí que soy paciente y humilde…” Mateo 11:29 PDT.
Pero específicamente ¿qué ocasiona el orgullo en nuestras vidas? El orgullo:
• Esconde nuestro estado real, fabricando máscaras para nosotros (nos encubrimos).
• Nos hace reacios a pedir perdón y perdonar (creemos que pedir perdón es rebajarse).
• Interfiere negativamente en nuestro desempeño en la casa, el trabajo o donde nos encontremos.
• Impide que reconozcamos nuestros errores:
“Cuando por fin Samuel lo encontró, Saúl lo saludó con alegría.
—Que el Señor te bendiga—le dijo—. Llevé a cabo el mandato del Señor.
—Entonces, ¿qué es todo ese balido de ovejas y cabras, y ese mugido de ganado que oigo? —le preguntó Samuel.
—Es cierto que los soldados dejaron con vida lo mejor de las ovejas, las cabras y el ganado—admitió Saúl—, pero van a sacrificarlos al Señor tu Dios. Hemos destruido todo lo demás” 1 Samuel 15:13-15 NTV.
• Nos lleva al hábito de la autosuficiencia:
“Vivan en armonía unos con otros. No sean tan orgullosos como para no disfrutar de la compañía de la gente común. ¡Y no piensen que lo saben todo!” Romanos 12:16 NTV.
• Daña y destruye relaciones muy preciadas:
“El orgullo sólo provoca peleas; la sabiduría está con los humildes” Proverbios 13:10 DHH.
• Distorsiona nuestra visión:
El fariseo, de pie, apartado de los demás, hizo la siguiente oración: “Te agradezco, Dios, que no soy como otros: tramposos, pecadores, adúlteros. ¡Para nada soy como ese cobrador de impuestos!
Ayuno dos veces a la semana y te doy el diezmo de mis ingresos” Lucas 18:11-12 NTV.
• Endurece el corazón y oscurece el entendimiento:
“…te decías a ti mismo: Subiré al cielo para poner mi trono por encima de las estrellas de Dios. Voy a presidir en el monte de los dioses, muy lejos en el norte.
Escalaré hasta los cielos más altos y seré como el Altísimo” Isaías 14:13-14 NTV.
• Obstruye nuestra capacidad de escuchar la voz de Dios:
Nos escuchamos a nosotros mismos, la voz del orgullo, de la autosuficiencia, de la carne, que también dan “buenas ideas”):
“Cierto día, Amasías envió mensajeros al rey Yoás de Israel, hijo de Joacaz y nieto de Jehú, para transmitirle un desafío: «¡Ven y enfréntate conmigo en batalla!».
»Es cierto que has derrotado a Edom y estás orgulloso de eso, pero ¡confórmate con tu victoria y quédate en casa! ¿Para qué causar problemas que solo te traerán calamidad a ti y al pueblo de Judá?».
El ejército de Israel venció de manera aplastante a Judá, y sus soldados se dispersaron y huyeron a sus casas” 2 Reyes 14:8, 10, 12 NTV.
• Impide o interfiere el proceso de humillación y arrepentimiento delante de Dios:
“Los malvados son demasiado orgullosos para buscar a Dios; parece que piensan que Dios está muerto” Salmos 10:4 NTV.
• Disminuye la agudeza espiritual:
“Entonces Jesús dijo: —He venido para que se haga justicia, para que los ciegos vean y para que los que ven, se queden ciegos.
Algunos fariseos estaban con él, oyeron esto y le dijeron: —¿Qué estás diciendo? ¿Que nosotros también somos ciegos?
Jesús les dijo: —Si ustedes realmente fueran ciegos, no serían culpables de su pecado. Pero como dicen que pueden ver, siguen siendo culpables” Juan 9:39-41 PDT.
• Trae ojos altivos: Te ves mejor o superior a los demás:
“Altivez de ojos, y orgullo de corazón,
Y pensamiento de impíos, son pecado” Proverbios 21:4 RV60.
• Trae castigo, caída, desastre, derrota:
“El Señor no soporta a los orgullosos;
tarde o temprano tendrán su castigo” Proverbios 16:5 DHH.
“Antes del quebrantamiento es la soberbia,
Y antes de la caída la altivez de espíritu” Proverbios 16:18 RV60.
El problema es que todo lo que produce el orgullo no lo percibimos, excepto cuando nos humillamos ante Dios.
“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” Gálatas 5:17 RV60.
“El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios;
No hay Dios en ninguno de sus pensamientos” Salmos 10:4 RV60.
Principio: El orgullo divide, en cambio la humildad une.
“Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” Santiago 4:6 RV60.