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CÓMO MANEJAR Y VENCER EL ENOJO (PARTE 1)

Entonces dijo: ―Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos.

Mateo 18:3

Sentir enojo es algo normal y universal. Pero que se prolongue, te gobierne y te maltrate a ti y otros, ya es anormal. “Cualquiera puede enojarse, eso es algo muy sencillo. Pero enojarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo” Aristóteles. Entonces, según el filósofo no siempre es factible enojarse: • Con la persona adecuada. • En el grado exacto. • En el momento oportuno. • Con el propósito justo. • Del modo correcto. Lo cierto es que nunca se puede dejar contentos a todos, pero enojados sí… ¡Eso es mucho más fácil! ¿Qué es el enojo? El enojo puede ser: a. La alteración producida en el ánimo de una persona como resultado de algo que le contraría o le perjudica. b. La molestia interna y externa por algo que no es aceptable. c. La emoción que agita y perturba la mente y el corazón y produce impulsividad. Hay diferentes clases de enojo. Está el enojo no manifiesto (la persona lo guarda en silencio), el enojo con manifestación no verbal y también el que presenta una o varias manifestaciones verbales. Caso siempre el enojo no se presenta solo. Viene con diferentes compañías, por ejemplo: Enojo con frustración o con decepción o con impotencia o con rabia o con agresividad o con violencia verbal o física o con venganza. Pero ¿de dónde nace el enojo? Por lo general nace de las expectativas insatisfechas. Veamos dos ejemplos que están en la Biblia: “Así que Naamán fue con su carro y sus caballos, y se detuvo a la puerta de la casa de Eliseo. El profeta le envió un mensajero, diciendo: «Ve y métete siete veces en el río Jordán, y te sanarás de la lepra». Naamán se enojó y se fue diciendo: «Yo pensé que el profeta saldría a recibirme, y que oraría a su Dios. Creí que pondría su mano sobre mi cuerpo y que así me sanaría de la lepra. ¡Los ríos Abaná y Farfar, que están en Damasco, son mejores que los de Israel! ¿No podría bañarme en ellos y sanarme?» Así que se fue de allí muy enojado” 2 Reyes 5:9-12 TLA. “Pero Jonás se apesadumbró en extremo, y se enojó. Y oró a Jehová y dijo: Ahora, oh Jehová, ¿no es esto lo que yo decía estando aún en mi tierra? Por eso me apresuré a huir a Tarsis; porque sabía yo que tú eres Dios clemente y piadoso, tardo en enojarte, y de grande misericordia, y que te arrepientes del mal. Ahora pues, oh Jehová, te ruego que me quites la vida; porque mejor me es la muerte que la vida. Y Jehová le dijo: ¿Haces tú bien en enojarte tanto?” Jonás 4:1-4 RV60. 1 Así como en Naamán y Jonás, el enojo puede nacer: • En la frustración: Por no recibir lo que esperaban de los demás y de las circunstancias. • En la ofensa: Por no oír las palabras anheladas, ni obtener lo que deseaban. • En el temor: Porque no ocurre lo que quieren o piensan que sucederá algo malo. • En la falta de dominio propio: Por no controlar sus impulsos. • Por maltrato o acciones injustas: Que pueden ser reales o no (como en el caso del profeta). ¿QUE DICE DIOS SOBRE EL ENOJO? Primero establezcamos un Principio: El enojo carnal te lleva a reaccionar rápido, te vuelve muy impulsivo. Por lo tanto, te puede sacar del Plan de Dios. “Refrena tu enojo, abandona la ira; no te irrites, pues esto conduce al mal” Salmos 37:8 NVI (CST). “No te apresures en tu espíritu a enojarte; porque el enojo reposa en el seno de los necios” Eclesiastés 7:9 RV60. “Quita, pues, de tu corazón el enojo, y aparta de tu carne el mal…” Eclesiastés 11:10 RV60. “Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere” Santiago 1:19-20 NVI (CST). “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” Efesios 4:31-32 RV60. “Si se enojan, no permitan que eso los haga pecar. El enojo no debe durarles todo el día, ni deben darle al diablo oportunidad de tentarlos” Efesios 4:26-27 TLA.

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