Devocional de hoyDESCUBRIENDO LA OFENSA: ¿POR QUÉ SOMOS TAN VULNERABLES?
“Todo lo contrario, cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen.”
— Santiago 1:14
Pensamiento del día:
"Meter mucho ruido a propósito de una ofensa recibida no disminuye el dolor, sino que acrecienta la vergüenza. Giovanni Boccaccio
Nuestra vulnerabilidad ante la ofensa es resultado de la naturaleza egocéntrica. Es la misma raíz que brota, tanto cuando somos ofendidos, como cuando ofendemos a otros. El mismo origen: nuestro Yo.
¿Cómo relacionamos el egocentrismo y la ofensa?
Egocentrismo es la desmedida valoración que un individuo hace de la propia personalidad a punto tal de convertirla en el centro de atención y de interés tanto personal como del entorno en el que interactúa. Por lo tanto:
- Cuando velamos demasiado por nuestros intereses y necesidades y olvidamos las del otro, es casi seguro que herimos, ofendemos o lastimamos…
- Cuando nos salimos con la nuestra a costa de alguien, ofendemos…
- Cuando somos tan conscientes de nuestras necesidades, merecimientos y derechos, que los exigimos como una obligación, ofendemos y también somos fácilmente ofendidos…
- Cuando somos muy conscientes de cómo nos fallan, cometen injusticia o nos defraudan, somos vulnerables a la ofensa.
- La verdad es que no registramos fácilmente cuando ofendemos, pero queda grabado como por fuego en nuestra mente y corazón cuando alguien nos ofende.
- El ego (el yo) no acepta la prueba, ni el dolor, ni la crisis, ni la presión y por eso se ofende fácilmente, se “victimiza”, se enmascara, se esconde.
- El dolor y la herida pueden ser terriblemente reales, pero hay una salida que nuestro yo se rehúsa a aceptar: enfrentarnos con nosotros mismos y con lo que hay en nuestro corazón. Es más fácil mantenernos apuntando al culpable (que lo hay, por cierto), porque nuestro yo entra en una verdadera crisis frente a la posibilidad de la resolución, y por eso escoge el camino más fácil: huir.
- Nuestro yo se niega a reconocer que está ofendido, y por lo tanto se auto protege evitando la situación o la persona en cuestión.
- Las ofensas son inevitables en esta vida, pero lo cierto es que nuestro mundo interior se inclina más a retener la ofensa que a librarse de ella.
Qué dice Dios sobre esto:
1.Es más peligroso lo que mantenemos dentro que lo que recibimos de afuera “Cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen. Luego, cuando el deseo ha concebido, engendra el pecado; y el pecado, una vez que ha sido consumado, da a luz la muerte. Santiago 1:14-15 NVI)
2.Si nos rendimos a lo que sentimos, seremos gobernados “También Abel llevó al Señor las primeras y mejores crías de sus ovejas. El Señor miró con agrado a Abel y a su ofrenda, pero no miró así a Caín ni a su ofrenda, por lo que Caín se enojó muchísimo y puso muy mala cara. Entonces el Señor le dijo: "¿Por qué te enojas y pones tan mala cara? Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara; pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tú puedes dominarlo a él." (Génesis 4:4-6 DHH)