Devocional de hoyEL LUGAR CLAVE DEL DOLOR
“»”Sin embargo, les daré salud y los curaré; los sanaré y haré que disfruten de abundante paz y seguridad.”
— Jeremías 33:6
Pensamiento del día:
"Vengándose, uno se iguala a su enemigo; perdonándolo, se muestra superior a él.” Sir Francis Bacon
Varios autores utilizan la figura de una herida física para que interpretemos lo que significa sanar una herida emocional o del alma.
Así como no sanamos una herida física desquitándonos con la persona o cosa con la que nos lastimamos, tampoco podremos sanar una herida emocional vengándonos o huyendo, por el contrario, se debe seguir un procedimiento adecuado. Veamos la descripción que los expertos en primeros auxilios hacen sobre heridas simples:
1. Lavar la herida con agua y con jabón, aunque duela
2. Para detener la hemorragia, se ejerce presión en la herida hasta que el sangrado se detenga
3. Se aplica ungüento antibacteriano.
4. Vendar si es necesario
5. En ocasiones, cuando se infecta, se limpia otra vez aunque sangre, para volver a curar.
Esto nos enseña bastante sobre cómo tratar heridas del alma:
1. El tratamiento debe aplicarse en el mismo lugar del dolor. Esto es: esa situación que nos lastimó tanto que preferiríamos olvidar, bloquear y no volver a recordar. Sin embargo, entendamos que es allí donde hay que presionar y limpiar.
2. Se requiere manos expertas y medicamentos apropiados. Huir no nos ayudará. Es imperativo conversar sobre ese asunto clave con alguien sabio y, lo más importante, necesitamos “que Dios llegue a ese lugar”.
3. El proceso será doloroso, pero si se lo sigue al pie de la letra, sanará.
4. Es importante detectar y combatir toda bacteria que contamine. Pensamientos, sentimientos, hábitos mentales y emocionales deben ser erradicados para poder sanar.
5. Cuando sentimos que “la presión” (de las circunstancias o del proceso en sí) es demasiado dolorosa, pero la aceptamos, ahí mismo empieza a detenerse la hemorragia, y entonces se iniciará el proceso de cerrar la herida poco a poco.
¿Qué dice Dios sobre esto?
Dios anhela que le dejemos participar en nuestro proceso de sanar la herida He aquí que yo les traeré sanidad y medicina; y los curaré, y les revelaré abundancia de paz y de verdad. (Jeremías 33:6 RV60)