Devocional de hoySANIDAD DEL ALMA ADÚLTERA (PARTE 1)
“Pero me temo que, así como la serpiente con su astucia engañó a Eva, los pensamientos de ustedes sean desviados de un compromiso puro y sincero con Cristo.”
— 2 Corintios 11:3
La Palabra de Dios es clara: Creer mentiras desvían los sentidos espirituales.
Probablemente nuestro mundo sensorial es el más visitado y usado por los enemigos para manchar y dañar la
espiritualidad que tenemos. En cambio, el deseo de Dios es opuesto:
“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” 3 Juan
1:2 RV60.
Si nuestra espiritualidad ha sido manchada o dañada, ¿cómo lo resolvemos? Con purificación diaria del mundo sensorial
(de los sentidos).
“Purifícame con hisopo, y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve” Salmo 51:7 NVI.
Necesitamos estar centrados en Cristo y no en el pecado.
“pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados
en el discernimiento del bien y del mal” Hebreos 5:14 RV60.
“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera
ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” Santiago 4:4 RV60.
Adulterar es falsificar, alterar, falsear, torcer, tergiversar, viciar, corromper, desnaturalizar…
El diccionario afirma que adulterar es “alterar o eliminar la calidad y pureza de una cosa añadiéndole algo que le es
ajeno o impropio”. Por ejemplo: Adulterar una droga, la leche, la gasolina, las verdades del cielo…
Recordemos que en el pasado la serpiente embaucó a Eva (2 Corintios 11:3). Entonces, surge la pregunta: Hoy, ¿cómo
los enemigos adulteran nuestra alma? Ellos lo hacen adulterando nuestras expectativas, percepciones, sensaciones,
imaginaciones, creencias… En realidad, trabajan todo el tiempo para influenciar y dominar el alma a través de los
sentidos. ¿Les permitiremos hacerlo? No, porque el llamado de Dios para sus hijos es muy diferente:
“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares
celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha
delante de él…” Efesios 1:3-4 RV60.
“para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en
medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo” Filipenses 2:15 RV60.
Principio Clave: El arrepentimiento y la humillación deben estar siempre centrados en el poder redentor de la cruz, de
Su sangre, del amor y perdón de Dios. No tenemos que enfocarnos en el pecado. Sólo necesitamos confesar todo lo
que no honra al Señor (aquello que sentimos, pensamos, hicimos o dejamos de hacer…).
SANIDAD DEL ALMA ADÚLTERA
1
El alma adúltera vive una vida adulterada, impura, que impide el fluir de Dios. Ahora, es importante notar que hay
varios tipos de adulterios, de infidelidades. Pero antes, puntualicemos en la definición de Adulterar: “Es alterar o falsear
el sentido auténtico de una cosa o la verdad de un asunto”. Por ejemplo: Sus discursos no hacen más que adulterar la
realidad del país.
¿Cuándo el alma es adulterada?
• Cuando nos salimos del gobierno y señorío de Cristo y su Santo Espíritu. En ese momento estamos al descubierto
y es fácil para los enemigos adulterar nuestra alma:
“Demas me abandonó porque amaba las cosas de este mundo y se fue a Tesalónica…” 2 Timoteo 4:10 PDT.
“Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de
los otros.
Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo” Efesios 4:25-27 RV60.
• Cuando abrimos puertas a los enemigos y alteran o dañan la calidad y pureza de nuestra espiritualidad,
añadiéndole algo que le es ajeno o impropio (mentiras o fuego extraño). Es que, si dejamos espacio para que el
maligno ingrese, se adultera la esencia espiritual de nuestra alma.
“¡Ay gálatas tontos! ¿Quién los ha hechizado? Pues el significado de la muerte de Jesucristo se les explicó con tanta
claridad como si lo hubieran visto morir en la cruz.
Déjenme hacerles una pregunta: ¿recibieron al Espíritu Santo por obedecer la ley de Moisés? ¡Claro que no!
Recibieron al Espíritu porque creyeron el mensaje que escucharon acerca de Cristo.
¿Será posible que sean tan tontos? Después de haber comenzado su nueva vida en el Espíritu, ¿por qué ahora tratan
de ser perfectos mediante sus propios esfuerzos?
¿Acaso han pasado por tantas experiencias en vano? ¡No puede ser que no les hayan servido para nada!” Gálatas
3:1-4 NTV.