Devocional de hoyLIBRES DEL ESPÍRITU DEL MUNDO, DEL ESTRÉS, DE LA ANSIEDAD Y EL AFÁN (PARTE 2)
“Acérquense a Dios y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes, los indecisos, purifiquen su corazón!”
— Santiago 4:8
Cada persona tiene propósito, sueños, valores, virtudes, fe. Pero cuando se llena de preocupación, aumenta el afán, la aflicción, la ansiedad, la angustia, la intranquilidad en su interior. Y todo eso afecta el desarrollo de su propósito, de sus sueños…
Para entender mejor el tema, revisemos algunos términos:
• Afán es trabajo excesivo, solícito y penoso.
• Aflicción es un estado de tristeza o angustia.
• Ansiedad es un estado de inquietud o zozobra del ánimo.
• Angustia es un estado de desasosiego psíquico, de inquietud profunda.
La pregunta es: En este momento, ¿estás lleno de afán o de aflicción o de ansiedad o de angustia?
Toma en cuenta que el espíritu de aflicción puede generar diferentes clases de efectos, como ser: Irritabilidad, ansiedad, insomnio, problemas de concentración, indecisión e indiferencia, aumento del consumo de alcohol, cigarro y café, depresión, problemas de salud (dolor de cabeza, incremento del colesterol, de la presión arterial y la producción de azúcar en la sangre), aislamiento social y presencia de pensamientos autodestructivos.
Lo cierto es que el espíritu de aflicción produce ineficiencia, falta de claridad, relaciones conflictivas, mucho apuro y poco resultado, falta de objetividad al examinar situaciones, etc.
Ahora, una persona tiene más esperanza de vivir mejor (sin mucho estrés) si:
a. Sus propias expectativas y las de los demás son realistas. b. No se obsesiona por las glorias del pasado ni por las fantasías del futuro. c. No es impaciente. d. No es perfeccionista. e. No sobrecarga su agenda. Trata de hacer lo que puede, en lugar de agobiarse con lo que debería. f. No está pendiente de su imagen ni de las apariencias. g. Perdona. Es decir, no guarda enojos y molestias sin resolver. h. Trata de vivir una vida equilibrada. i. Escoge conocerse y decide cambiar.
El desafío continuo es erradicar el espíritu de aflicción de nuestras vidas. Para ello sugerimos aplicar el siguiente Plan Personal:
1. Crecer en tu relación de intimidad con Dios.
“Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes…” Santiago 4:8 NTV.
“Como el ciervo anhela las corrientes de las aguas, así te anhelo a ti, oh Dios.
Tengo sed de Dios, del Dios viviente.
¿Cuándo podré ir para estar delante de él?” Salmos 42:1-2 NTV.
2. Obedecer los mandatos de Dios
“Jesús contestó: —El mandamiento más importante es: “¡Escucha, oh Israel! El Señor nuestro Dios es el único Señor.
Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”.
El segundo es igualmente importante: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”…” Marcos 12:29-31 NTV.
3. Administrar mejor el tiempo.
“Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría” Salmos 90:12 NVI.
“Por tanto, ¡cuidado con su manera de vivir! No vivan ya como necios, sino como sabios.
Aprovechen bien el tiempo, porque los días son malos” Efesios 5:15-16 RVC.
4. Aprender a decir: “No”.
“Si van a hacer algo digan que sí, y si no lo van a hacer digan que no. Todo lo que digan de más viene del diablo” Mateo 5:37 TLA.
5. Aprender a pedir ayuda.
“Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas y así cumplirán la ley de Cristo” Gálatas 6:2 NVI.
6. Aprender a delegar.
“Así que los doce reunieron a toda la comunidad de discípulos y les dijeron: «No está bien que nosotros los apóstoles descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas.
Hermanos, escojan de entre ustedes a siete hombres de buena reputación, llenos del Espíritu y de sabiduría, para encargarles esta responsabilidad.
Así nosotros nos dedicaremos de lleno a la oración y al ministerio de la palabra»” Hechos 6:2-4 NVI.
7. No comprometerse con tantas actividades. Ser más selectivo y estratégico.
“—Marta, Marta —contestó el Señor—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero solo una es necesaria. María ha escogido la mejor y nadie se la quitará” Lucas 10:41-42 NVI.
8. Descansar después de jornadas largas de trabajo.
Es recomendable tomar unos días de vacaciones cada cierto tiempo. Por ejemplo, cada 3 meses (si es posible).
“Y como no tenían tiempo ni para comer, pues era tanta la gente que iba y venía, Jesús dijo: —Vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco” Marcos 6:31 NVI.
9. Cuidar la salud: Hacer ejercicios o practicar algún deporte; dormir bien, etc.
“¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, glorifiquen con su cuerpo a Dios” 1 Corintios 6:19-20 NVI.
10. Cultivar el buen humor. Es clave para disfrutar de una longevidad saludable.
“Un corazón alegre es la mejor medicina; un ánimo triste deprime a todo el cuerpo” Proverbios 17:22 RVC.
El mundo está buscando gente tranquila, estable que tenga paz y la pueda dar.
Por eso, no edifiques un hogar con estrés… Esfuérzate en construir paz y unidad. El éxito duradero llega a los estables, a quienes generan paz. Y cuando estés afligido, sigue los consejos de la Palabra:
“Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados; yo les daré descanso” Mateo 11:28 NVI.
“Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes” 1 Pedro 5:7 NVI.