Devocional de hoySANIDAD DEL ALMA ADÚLTERA (PARTE 2)
“Elías se presentó ante el pueblo y dijo: ―¿Hasta cuándo van a seguir indecisos? Si el Dios verdadero es el Señor, deben seguirlo; pero, si es Baal, síganlo a él. El pueblo no dijo una sola palabra.”
— 1 Reyes 18:21
Profundicemos un poco más en el concepto de adulterar:
1. Alterar fraudulentamente la composición de una sustancia. Vendió licor que adulteró con otros alcoholes.
2. Falsear, alterar la naturaleza de algo. Una ideología adulterada.
3. Acto de infidelidad.
En resumen, adulterar es alterar o falsear, alimentos, sustancias, sellos… En términos generales es “corrupción moral”.
Ahora revisemos conceptos espirituales. Adulterar es:
1. Tener dos altares, es decir dos lealtades contrapuestas:
“Y acercándose Elías a todo el pueblo, dijo: ¿Hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si Jehová
es Dios, seguidle; y si Baal, id en pos de él…” 1 Reyes 18:21 RV60.
“Elías se paró frente a ellos y dijo: «¿Hasta cuándo seguirán indecisos, titubeando entre dos opiniones? Si
el Señor es Dios, ¡síganlo! Pero si Baal es el verdadero Dios, ¡entonces síganlo a él!»…” (NTV).
“Entonces Elías se paró frente a todo el pueblo, y dijo: «¿Hasta cuándo van a estar titubeando entre dos
sentimientos? Si el Señor es Dios, síganlo a él; pero si piensan que Baal es Dios, entonces vayan tras él.»…” (RVC).
2. Tener dos señores:
“Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará
al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” Mateo 6:24 RV60.
Específicamente, ¿qué adultera nuestra alma?
• El derrotismo.
• El egocentrismo.
• El enojo.
• El negativismo.
• El orgullo (la soberbia).
• El resentimiento.
• La ansiedad (el afán).
• La autosuficiencia.
• La duda.
• La incredulidad.
• La mentira.
• La rebelión.
• Las impurezas.
• Las máscaras.
• Los miedos.
• Los pleitos / contiendas.
Como vemos, el adulterio espiritual del alma es la expresión de un alma infiel.
1
“Oh Señor, Dios nuestro, otros señores fuera de Ti nos han gobernado…” Isaías 26:13 NBLA.
“¡Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser
amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” Santiago 4:4 RV60.
¿Qué lleva a nuestra alma a adulterar?
a. Creer que una mentira es verdad.
Esto es comulgar con los enemigos: ¡Es un acto de infidelidad! Y aquí vale la pena mencionar que cualquier tipo de
adulterio espiritual y moral te hace vivir en la mentira y el engaño, si no se corta de inmediato.
b. Tener pensamientos y deseos o anhelos impuros o infieles a Dios.
Esta es la razón de por qué el Señor pide permanentemente la purificación del corazón.
c. Guardar sentimientos o emociones ajenas a Dios.
d. Desobedecer a Dios.
La desobediencia como tal es un acto de infidelidad a Él.
¿Qué hacemos cuando el alma ha sido adulterada por los enemigos? Necesitamos:
a. Pasar por el proceso de la purificación.
Es más, el alma, los sentimientos, los pensamientos y el estado anímico deben purificarse cada día.
“Purifícame de mis pecados, y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve” Salmo 51:7 NTV.
b. Adquirir dos disciplinas espirituales claves
1. Estar firme y no abrir puertas a los enemigos (si es necesario, aprender a cerrar puertas que se entreabrieron en
el pasado).
2. Tener el hábito diario de practicar la higiene espiritual.
c. Clamar por un corazón, un alma (pensamientos, emociones, voluntad) y un espíritu fiel, que estén centrados en
Cristo y no en el pecado
Esto es contrario a lo que hizo Israel en el pasado. Dios, a través de Moisés, les advirtió lo que podía suceder si se
relacionaban con los habitantes de Canaán:
“No hagas ningún tipo de tratado con los pueblos que viven en la tierra porque ellos se entregan a pasiones sexuales
en pos de sus dioses y les ofrecen sacrificios. Te invitarán a participar con ellos en comer lo que ofrecen en sacrificio,
y tú irás con ellos.
Acto seguido, aceptarás a sus hijas—quienes hacen sacrificios a otros dioses—como esposas para tus hijos; y ellas
seducirán a tus hijos para que cometan adulterio contra mí al rendir culto a otros dioses” Éxodo 34:15-16 NTV.
“Se contaminaron a sí mismos con sus malas acciones,
y su amor a los ídolos fue adulterio a los ojos del SEÑOR” Salmos 106:39 NTV.
“Israel no lo tomó en serio y no le parece nada fuera de lo común cometer adulterio al rendir culto a ídolos hechos
de madera y de piedra. Así que ahora la tierra se ha corrompido” Jeremías 3:9 NTV.
2
“Ustedes cometieron adulterio en cada monte alto; allí rindieron culto a los ídolos y me fueron infieles” Isaías 57:7
NTV.
“Fíjate en los santuarios que hay en cada cumbre. ¿Hay algún lugar que no haya sido profanado por tu adulterio
con otros dioses?...” Jeremías 3:2 NTV.
Frente al reclamo justo de Dios por nuestra infidelidad y adulterio espiritual, cada uno de nosotros sólo puede decir:
“Oh Dios, redime mi alma…”
“Vuélvete, SEÑOR, rescata mi alma; sálvame por tu misericordia” Salmo 6:4 LBLA.
“Saca mi alma de la prisión, para que yo dé gracias a tu nombre…” Salmo 142:7 LBLA.
Si no hay purificación y humillación diaria, las impurezas cotidianas contaminan el alma y adulteran su pureza. En
realidad, la vida caída de la tierra siempre está ensuciándonos.
¿Qué son las impurezas? Cualquier cosa que contamina el cuerpo, el alma, el espíritu y las relaciones.
“Así que, si alguno se limpia de estas cosas, será instrumento para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para
toda buena obra” 2 Timoteo 2:21 RV60.
Si no abrimos puertas a los enemigos, las visitas de impurezas cotidianas no contaminan el alma ni la adulteran.
Recordemos que podemos cerrar puertas cuando aplicamos las tres “R” (que son Resistir, Rechazar, Reprender).
Si hay purificación y humillación diaria, hay limpieza permanente. Es que necesitamos que Dios trate a fondo con las
impurezas de la mente, del corazón, del alma: Motivaciones, actitudes, estado anímico, identidad y autoestima.
“Pero clamaron a Jehová en su angustia,
Y los libró de sus aflicciones.
Envió su palabra, y los sanó,
Y los libró de su ruina” Salmos 107:19-20 RV60.
“Jehová Dios mío,
A ti clamé, y me sanaste” Salmo 30:2 RV60.
“Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí;
Sana mi alma, porque contra ti he pecado” Salmo 41:4 RV60.
Finalmente, reiteramos: En la vida espiritual es muy clave la práctica diaria de la purificación de nuestra relación con
Dios:
“Como tenemos estas promesas, queridos hermanos, purifiquémonos de todo lo que contamina el cuerpo y el espíritu,
para completar en el temor de Dios la obra de nuestra santificación” 2 Corintios 7:1 NVI.
Al respecto, tomemos en cuenta que hay impurezas en la boca, en los ojos, en los oídos, en las relaciones…