Devocional de hoySANIDAD DE LA HERIDA DE ORFANDAD
“Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.”
— Juan 4:23
En el anterior devocional hablamos de las heridas del alma. Hoy profundizaremos en la herida de orfandad.
La herida de orfandad es aquella producida por el abandono o la falta de una relación afectiva significativa, de los padres hacia los hijos.
¿Por qué es importante hablar de la herida de orfandad? Porque esta herida es un obstáculo para una verdadera e íntima relación con Dios Padre.
El Pr. Marcos De Souza, en su libro «Sanidad y liberación de la familia», dice: «El referencial divino de la paternidad es el padre. Cuando el referencial divino falla, la persona queda capturada por un sentimiento de orfandad».
La reconciliación con nuestros padres es parte del proceso para un avivamiento consistente y duradero, donde fluya la adoración a Dios en espíritu y en verdad.
«Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren» Juan 4:23-24 RV60.
El profeta Malaquías, de parte del Señor, anunció:
«He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición» Malaquías 4:5-6 RV60.
En la versión NVI este versículo dice: «Él hará que los padres se reconcilien con sus hijos y los hijos con sus padres».
Creemos que este es el tiempo de la reconciliación entre padres e hijos, de la sanidad de la herida de orfandad. Y para lograrlo, analizaremos sus causas y sus consecuencias:
Causas de la orfandad:
• Ausencia de afectividad (falta de muestras de amor).
• Abandono del hogar.
• Padres presentes, pero lejanos emocionalmente.
• Padres que no suplen las necesidades de los hijos.
• Rechazo.
• Violencia (física, mental o emocional).
• Abusos.
• Infidelidad… Adulterio… Divorcio…
• Vicios (alcoholismo, drogas, juegos…).
• Muerte de los padres a temprana edad del hijo.
Consecuencias de la orfandad:
• Soledad.
• Falta de pertenencia (de sentirse «parte de»…).
• Sentirse desamparado, desprotegido.
• Inseguridades.
• Rechazo.
• Búsqueda constante de aprobación.
• Identidad dañada.
• Opresiones espirituales.
• Ateísmo (no creer en Dios).
• Dificultad para creer en un Dios Padre amoroso.
A veces no somos conscientes de esta herida, porque la hemos normalizado o nos acostumbramos a vivir de esa manera. Sin embargo, por su importancia, el Señor quiere que profundicemos en la sanidad de nuestro corazón:
«Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida» Proverbios 4:23 RV60.