Devocional de hoySANIDAD Y LIBERTAD DE LA MENTE (PARTE 1)
“«¿quién ha conocido la mente del Señor para que pueda instruirlo?». Nosotros, por nuestra parte, tenemos la mente de Cristo.”
— 1 Corintios 2:16
Los cristianos necesitamos que Dios sane nuestra mente, que Él destruya todas las fortalezas mentales, emocionales y culturales que se levantaron en algún momento. Es que el objetivo supremo es tener la MENTE DE CRISTO. En otras palabras, PENSAR COMO DIOS PIENSA.
“… ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” 1 Corintios 2:16 RV60.
“Pues, «¿Quién puede conocer los pensamientos del Señor? ¿Quién sabe lo suficiente para enseñarle a él?». Pero nosotros entendemos estas cosas porque tenemos la mente de Cristo”_ (NTV).
Pero, para lograr el objetivo que nos planteamos, necesitamos que DIOS, cada día, PURIFIQUE, RENUEVE Y TRANSFORME NUESTRA MENTE. Y, en realidad, ese es el plan del Señor:
“…Pondré mis leyes en su mente y las escribiré en su corazón.
Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo” Hebreos 8:10 NVI.
“Yo haré que ellos cambien su manera de pensar y su manera de adorarme. Haré que dejen de ser tercos y testarudos, y los haré leales y obedientes.
Entonces obedecerán mis mandamientos y vivirán como les he ordenado que vivan. Ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.” Ezequiel 11:19-20 TLA.
“No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta” Romanos 12:2 NTV.
“Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad” Efesios 4:22-24 NVI.
Ahora, hay un requisito para que Dios obre en nuestra mente:
“Oh, hijo mío, dame tu corazón; que tus ojos se deleiten en seguir mis caminos” Proverbios 23:26 NTV.
PENSAR BIEN PARA ACTUAR BIEN Y VIVIR MEJOR
No podemos ACTUAR CORRECTAMENTE a menos que PENSEMOS CORRECTAMENTE. Una mente equivocada nos lleva a cometer muchos errores y desaciertos. Si el cerebro piensa mal, si no se corrige, empeora y nos impulsa a dañarnos y a hacer mal a otras personas. Sí, la mente es determinante:
“Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” Proverbios 23:7 RV60.
Una vez más: Los actos correctos son una consecuencia de pensar con justicia, cabalidad…
“No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cómo es la voluntad de Dios: buena, agradable y perfecta” Romanos 12:2 NVI.
Muchos problemas suceden porque no pensamos bien, porque creemos o consumimos mentiras. Y si esas mentiras no son erradicadas y sanadas se convierten en fortalezas mentales y emocionales.
¿Y cuándo comenzó el hombre a pensar mal? ¿Cómo sucedió? Todo empezó con la caída de Adán y Eva en el edén. Ahí el pecado contaminó todo su ser, incluyendo su forma pensar. Por eso el pensamiento del hombre está lleno de elementos negativos.
Con la entrada del pecado, nació la dimensión carnal que es, en verdad, contraria a Dios. Frente esa realidad, la Biblia enseña la importancia de vivir según los pensamientos del Espíritu y no según los que provienen de la carne.
“La mente gobernada por la carne es enemiga de Dios, pues no se somete a la Ley de Dios ni es capaz de hacerlo.
Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios” Romanos 8:7-8 NVI.
En la Biblia leemos que hay dos clases de gobiernos de la mente:
“Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu” Romanos 8:5 NVI (CST).
Entonces, el gobierno de la carne se apoya en los deseos carnales. Por el contrario, el gobierno del Espíritu se sustenta en lo deseos espirituales.
También en la Palabra vemos que hay dos tipos de mente:
“La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz” Romanos 8:6 NVI (CST).
La mentalidad negativa nace de un diálogo interior con la carne:
“¿Hasta cuándo he de atormentar mi mente con preocupaciones y he de sufrir cada día en mi corazón? ¿Hasta cuándo mi enemigo triunfará sobre mí?” Salmo 13:2 NVI.
Es decir que la mentalidad negativa se origina en la comunión con la carne. En la práctica, muchas personas mantienen un diálogo interno con su carne. Por ejemplo, en su corazón dicen:
• “Me equivoqué al casarme con…”
• “Comprobado: Esto no funcionará. La mejor decisión es terminar…”
• “Nunca seré feliz con…”
• “Estoy destinado a sufrir…”
• “Tengo que pagar por mis errores”.
• “Ya no estoy dispuesta a ceder ni a perdonar…”
Los pensamientos negativos tienen un gran poder para confundir, turbar, desanimar, causar peleas, dividir, celar, contaminar a otros, insultar, destruir, dañar, etc.
Y aquí vale la pena aclarar que no importa si la persona tiene razones para ponerse negativa. Eso igual le causa daño y va en contra suya.