Devocional de hoySANIDAD DE LAS RELACIONES
“Pablo y sus compañeros se hicieron a la mar desde Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Juan se separó de ellos y regresó a Jerusalén;”
— Hechos 13:13
EL CASO DE PABLO Y JUAN MARCOS Bernabé y Saulo recibieron el encargo de llevar una ofrenda de la iglesia de Antioquía de Siria a la iglesia de Jerusalén. Cuando terminaron su misión en Jerusalén, regresaron llevándose con ellos a Juan Marcos (Hechos 12:25). Él era sobrino de Bernabé (Colosenses 4:10). Después los líderes de la iglesia de Antioquía, por orden del Espíritu Santo, les impusieron las manos a Bernabé y a Saulo para llevar las buenas noticias del evangelio. Así comenzó el primer viaje misionero de Pablo y Bernabé. Juan Marcos fue con ellos como su asistente (Hechos 13:1-5). Pero, al parecer, el recorrido del viaje resultó muy duro para el joven, quien decidió retornar a su casa. “Luego Pablo y sus compañeros salieron de Pafos en barco rumbo a Panfilia y desembarcaron en la ciudad portuaria de Perge. Allí Juan Marcos los dejó y regresó a Jerusalén; pero Pablo y Bernabé siguieron su viaje por tierra adentro hasta Antioquía de Pisidia” Hechos 13:13-14 NTV. El primer viaje misionero de Pablo y Bernabé fue un éxito porque muchas personas, especialmente gentiles, conocieron a Jesús a través del mensaje de Pablo. Esa fue la información que brindaron a la iglesia de Antioquía (Hechos 14:27). Más adelante los misioneros tuvieron un conflicto: “…Pablo le dijo a Bernabé: «Volvamos a visitar cada una de las ciudades donde ya antes predicamos la palabra del Señor para ver cómo andan los nuevos creyentes». Bernabé estuvo de acuerdo y quería llevar con ellos a Juan Marcos; pero Pablo se opuso terminantemente ya que Juan Marcos los había abandonado en Panfilia y no había continuado con ellos en el trabajo. Su desacuerdo fue tan intenso que se separaron. Bernabé tomó a Juan Marcos consigo y navegó hacia Chipre. Pablo escogió a Silas y, al salir, los creyentes lo encomendaron al cuidado misericordioso del Señor” Hechos 15:36-40 NTV. A partir de ese momento Pablo tiene a Silas como nuevo compañero de misiones. Según los estudiosos de la Biblia, transcurrieron 10 años desde que Pablo y Bernabé se separaron. En ese tiempo el apóstol cambió de opinión respecto a Juan Marcos (y, con seguridad, éste también ya maduró): “Timoteo, por favor, ven lo más pronto posible. Demas me abandonó porque ama las cosas de esta vida y se fue a Tesalónica. Crescente se fue a Galacia, y Tito a Dalmacia. Solo Lucas está conmigo. Trae a Marcos contigo cuando vengas, porque me será de ayuda en mi ministerio” 2 Timoteo 4:9-11 NTV. La relación de Pablo y Juan Marcos fue sanada, tanto así que el gran apóstol reconoció que el joven era uno de sus colaboradores (Filemón 1:24). UNA PERSONA SANA TIENE RELACIONES SANAS Y TODO COMIENZA CON LA HUMILLACIÓN La sanidad integral del ser es un proceso que lo hace de manera excelente el Espíritu Santo. Un buen inicio es recordar que esta vida se trata de Cristo y que no es acerca de mí. “Para ti, la mejor ofrenda es la humildad. 1 Tú, mi Dios, no desprecias a quien con sinceridad se humilla y se arrepiente” Salmos 51:17 TLA. Un corazón humilde, quebrantado, humillado moviliza al Padre celestial... Él es un Padre lleno de amor, misericordia y generosidad. En realidad, Él no te juzga, te da oportunidades para recuperarte. “Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos” Hebreos 4:16 NVI (CST). “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” Mateo 23:12 RV60. “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” 1 Pedro 5:6 RV60. “Entonces dijo: —Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos” Mateo 18:3-4 NVI. ¿Por qué necesitamos tener sanidad del alma? Para que no haya estorbo en la intimidad con Dios. Dios nos limpia para que tengamos una vida más fructífera: “…y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto” Juan 15:2b RV60. Hay que salir del concepto equivocado e incompleto de que Dios limpia y purifica sólo lo dañado. Él nos pone en óptimas condiciones para: • Mejorarnos. • Que iluminemos a más gente. • Ascendernos. • Llevarnos a mayores alturas. Recuerda: La vida espiritual es dañada cuando los enemigos siembran: Afán, ansiedad, autosuficiencia, dudas, incredulidad, inseguridades, mentiras, miedos, orgullo, etc. “Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, Él los guiará a toda la verdad…” Juan 16:13 NVI. Al guiarnos a toda verdad, nos saca de toda mentira. Mi guía ya no es mi mente ni mi criterio. ¡Es el Espíritu Santo! La humillación espiritual delante de Dios es entrar en comunión íntima con el Espíritu Santo y dejar que Él te muestre todo lo negativo que se acumuló en ti y que le estorba a Dios.