Devocional de hoySANIDAD DE LA CULPA, LA VERGÜENZA Y LA ACUSACIÓN
“En ese momento los ojos de ambos fueron abiertos y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera.”
— Génesis 3:7
Los sentimientos de culpa más frecuentes que enfrenta el ser humano son:
1. Culpa por acción: Surge cuando la persona siente que cometió un error o causó un daño a alguien.
2. Culpa por omisión: Se produce porque no se actúa en una situación donde era posible o necesario hacerlo.
3. Culpa por expectativas: Surge de sentir que no se cumplieron las expectativas (propias o de otros), a menudo debido a una exigencia muy alta.
4. Culpa existencial: Se relaciona con sentimientos de fracaso, falta de propósito o sentirse inadecuado.
Pero vamos al origen de la culpa que se encuentra en el momento en que comenzó la vida caída. El relato está al inicio de la Biblia:
“En ese momento, se les abrieron los ojos, y de pronto sintieron vergüenza por su desnudez. Entonces cosieron hojas de higuera para cubrirse.
Cuando soplaba la brisa fresca de la tarde, el hombre y su esposa oyeron al Señor Dios caminando por el huerto. Así que se escondieron del Señor Dios entre los árboles” Génesis 3:7-8 NTV.
Como vemos, Adán y Eva se sintieron abochornados. Por eso buscaron con qué taparse (ahí nacieron las máscaras) y, después, cuando Dios se acercó, ellos -sabiendo que eran culpables de desobedecer- se escondieron.
“—¿Quién te dijo que estabas desnudo? —le preguntó el Señor Dios—. ¿Acaso has comido del fruto del árbol que te ordené que no comieras? El hombre contestó: —La mujer que tú me diste fue quien me dio del fruto, y yo lo comí” Génesis 3:11-12 NTV.
En lugar de asumir su responsabilidad, de humillarse y clamar por perdón, Adán culpó a Eva (su culpa la trasladó a otra persona). Lamentablemente, ambos ya estaban bajo el dominio del diablo.
“Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja halla perdón” Proverbios 28:13 NVI (CST).
Y aquí vale la pena resaltar que el cristiano espiritual se deja corregir, no se justifica, no se ofende, cuida de no culpar a otros, se humilla, se mete más con Dios…
En cambio, el cristiano carnal tiene un huerto cerrado, es decir utiliza máscaras, porque tiene áreas ciegas (sordas, insensibles, bloqueadas). Es que su mundo inconsciente está tomado por los enemigos.
¿QUÉ HACE DIOS CON NUESTROS PECADOS CONFESADOS Y ARREPENTIDOS?
“Todo aquel que comete pecado, quebranta también la ley, pues el pecado es quebrantamiento de la ley. Y ustedes saben que él apareció para quitar nuestros pecados, y en él no hay pecado” 1 Juan 3:4-5 RVC.
“Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” Isaías 43:25 RV60.
“…Dios no deja en vergüenza a los que confían en él” Romanos 10:11 TLA.
“No temas, porque no serás avergonzada; no seas confundida, porque no serás afrentada. Pues te olvidarás de la vergüenza de tu juventud, y de la afrenta de tu viudez no tendrás más memoria. Por un breve momento te dejé, pero con gran compasión te recogeré. 1 Al desbordarse mi ira, escondí de ti mi rostro por un momento; pero con misericordia eterna me compadeceré de ti, dice tu Redentor el SEÑOR” Isaías 54:4, 7-8 RVA-2015.
Solución y aprendizaje diario: Vivir cada día la redención de Dios, es decir existir como verdaderos redimidos del Señor.
“…Vive Jehová que ha redimido mi alma de toda angustia…” 2 Samuel 4:9 RV60.
“Porque el día de la venganza está en mi corazón, y el año de mis redimidos ha llegado” Isaías 63:4 RV60.
“Porque yo tenía destinado un día de castigo y el año de salvación ha llegado” (PDT).
Una persona que ha sido redimida es libre de culpa y condenación. Y aquí surge la pregunta: ¿Por qué y para qué he sido redimido? He sido redimido por Cristo para:
a. Tener comunión íntima con Él (Salmos 24:3-5).
b. Amarlo por encima de todo y siempre ponerlo en primer lugar (Marcos 12:30).
c. Adorarlo en espíritu y verdad (Juan 4:23).
¿CUÁNDO DESAPARECE LA VERGÜENZA?
• Cuando miramos a Dios en humillación y dejamos de mirarnos a nosotros mismos.
“Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados” Salmos 34:5 RV60.
• Cuando nos humillamos delante de Dios:
“Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí. Contra ti, contra ti solo he pecado, Y he hecho lo malo delante de tus ojos…” Salmos 51:2-4 RV60.
¿QUÉ HACEMOS CON LA ACUSACIÓN?
“Entonces me mostró a Josué, el sumo sacerdote, que estaba de pie ante el ángel del Señor y a Satanás, que estaba a su mano derecha para acusarlo.
El ángel del Señor dijo a Satanás: «¡Que te reprenda el Señor, quien ha escogido a Jerusalén! ¡Que el Señor te reprenda, Satanás! ¿No es este hombre un tizón rescatado del fuego?». Josué estaba vestido con ropas sucias en presencia del ángel. Así que el ángel dijo a los que estaban allí, delante de él: «¡Quítenle las ropas sucias!».
Y a Josué dijo: «Como puedes ver, ya te he liberado de tu culpa; ahora voy a vestirte con ropas de gala».
Yo dije: «¡Pónganle también un turbante limpio en la cabeza!». Y pusieron en su cabeza un turbante limpio y lo vistieron…” Zacarías 3:1-5 NVI.
El enemigo está listo para denunciarnos ante el Padre y acusarnos por los pecados que cometemos:
“Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche” Apocalipsis 12:10 RV60.
2 Sin embargo, Dios preparó al defensor perfecto:
“Mis queridos hijos, les escribo estas cosas, para que no pequen; pero si alguno peca, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre. Es Jesucristo, el que es verdaderamente justo. Él mismo es el sacrificio que pagó por nuestros pecados, y no solo los nuestros sino también los de todo el mundo” 1 Juan 2:1-2 NTV.